• 22/05/2024 14:17

Y si……

Ene 30, 2024

¿Y si voy?

¿Y si le digo?

¿Y si me juego?

¿Y si vuelvo a intentar?

¿Y si no es como pienso?

¿Y si todo es al revés?

¿Hay muchos y si en tu vida? Si la respuesta es si, tal vez es ahora de llevar al plano de lo real y dejar de postergarlo.

El miedo tiene dos funciones, por un lado, nos protege, a veces nos quedamos paralizados o huimos de las situaciones, pero según mi opinión – y esto lo digo luego de enfrentarlo en muchas oportunidades- detrás de él, hay una parte nuestra por descubrir. Que nos lleva a expandirnos, nos acerca cada vez más a esas personas que queremos ser y vivir de la manera en que deseamos hacerlo. No es poco. ¿No te parece que vale el esfuerzo intentarlo?

El miedo tiene una función en nuestra vida y gracias a él, estamos vivos como especie. Si no fuera así, no tendríamos en cuenta los cuidados en nuestra vida cotidiana para tomar las decisiones. ¿Sabías que sin emociones no podríamos decidir nada en la vida?

Ellas nos advierten de peligros o las cosas que pueden salir mal, y se basan en experiencias pasadas que vivimos. Si, pasadas. Por eso hay que tener en cuenta esto. Cada vez que lo vamos a intentar de nuevo, vuelven a nuestra mente esos recuerdos fallidos, esas malas experiencias, los errores cometidos, pero si nos atrevemos a mirarlos y aprender de ellos, estoy segura que te irá mejor esta vez. Aunque te vaya mal. Nunca arrancamos de cero, sino con más experiencia y así nos vamos superando a nosotros mismos.

Yo estudié en la Facultad de Artes de Oberá, en mi familia hay muchos artistas por lo tanto la imaginación está muy presente en mi vida. Y ¿sabés qué es lo que más me cuesta que hagan mis estudiantes? Que puedan imaginar y crear. Aunque sea jugando. Inventar un nuevo artefacto, imaginar un escenario mejor o ideal, imaginar cómo resolver un problema o mejorar un lugar. Un día hicimos una actividad, que me dejó pensando mucho y comprobé la limitación de ésta habilidad. Les dije que se imaginen, ¿cómo le gustaría que sea su escuela?¿qué cosas tendrían para que sea más divertida? La gran mayoría dijo cambiar los bancos, pintar y arreglar y los más jugados, que tenga un tinglado para hacer deportes. Triste ¿verdad? Ni siquiera podemos- y en esto me incluyo, en algunas ocasiones, ver una realidad mejor. Estamos tan programados, para ver lo malo, lo que falta, lo negativo de las cosas que olvidamos ver el otro lado, el de las posibilidades, de lo positivo y de todo lo que podemos aprender de las situaciones y de nosotros mismos.

Siento que la imaginación y la creatividad, son habilidades que se fueron perdiendo, especialmente por el tipo de enseñanza en las escuelas y colegios. No se da valor a las áreas artísticas – aunque si los docentes quisieran, podrían incluir estos contenidos en sus áreas, aunque no esté relacionada con lo artístico-.

El miedo y la imaginación van de la mano. Y como siempre, se puede ver lo positivo o nos puede llevar a caer en el pánico. Gracias a la imaginación podemos llevar nuestras ideas a lo posible. ¿Y si pruebo? ¿Y si le digo? ¿y si me dice que si? ¿Y si esta vez me va mejor? O…¿ y si cada vez es peor? ¿Y si se enoja? ¿Y si tengo un accidente? ¿Y si me joden? Etc.

Nuestra mente nos puede jugar una mala pasada. Porque nuestra imaginación es infinita. Nos podemos imaginar miles de escenarios posible o catastróficos. ¿Cuál de estos lados alimentas más en tu mente? ¿Te das cuenta que vos tenés el poder de elegir qué pensar? Creo que nadie te obliga a pensar de una manera u otra. Las situaciones pasan y en cada uno de nosotros esta la responsabilidad de no enloquecer y ver ambos aspectos de la situación –positivo y negativo-. Siempre están presentes en nuestro día a día. Y es sumamente importante que nos acostumbremos a verlos. Por varias razones. Primero por tu salud emocional, segundo para tomar mejores decisiones y si ya estás canchera/o vas a poder ver los aprendizajes en cada situación.

¿Qué sería lo peor que puede pasar?

¿Qué impacto o consecuencias tendrías en tu vida?

Y si sucede eso que tanto miedo tenés ¿cómo lo resolverías? ¿tiene una solución?

El miedo es un “cuco” y una de las emociones, que no nos enseñaron a verla. Tiene mala fama y nadie lo cuestiona. Y entonces ¿para qué está en nuestra vida? No creo que DIOS, universo, naturaleza, etc. -ponle el nombre que quieras-, querría algo malo para nuestra vida.

Si tenemos el valor y el coraje de mirar nuestros miedos, enfrentarlos te darás cuenta que muchos de ellos son el resultado de tu imaginación, muy pocos de ellos pueden ser reales. Por lo tanto, si haces este ejercicio, de poner por escrito todos tus miedos, hace una especie de catarsis, escribí todos los miedos que vienen a tu mente y después Empezá a cuestionarlos, uno a uno. Analízalos, fíjate cuál de ellos son reales y cuales imaginarios, te vas a sorprender del resultado.

Ni te cuento, como te sentirás cuando hagas eso que tanto querías hacer y no te animabas. ¡Te da un súper poder! Sentís que sos más fuerte, confías más en vos y lo más importante, ya lo ves al miedo como un aliado y no como un enemigo.

Te cuento algo que me paso, Y cuando aprendí que el miedo me puede ayudar. Un día una amiga me invitó para ir de viaje a Brasil,-yo amo viajar-. Ella se iba a hacer un curso el fin de semana y yo podía recorrer sola la cuidad. Debo confesar que no viaje mucho en mi vida, recién estoy enfrentándome con un montón de ideas negativas que tengo al respecto…eso será tema para otra nota. Cuando llegamos al hotel, estábamos en un sexto piso, era todo muy antiguo y no había muchas ventanas. En la habitación había una que daba a los techos u otros edificios. ¡Todo era cemento! No había un árbol. Me sentía en una jaula. Imagínense esta situación para alguien que ama y está acostumbrada a vivir en la naturaleza como yo.

Cuando mi amiga se fue a su curso, me quede sola. Tomé mate y después dije, ¿ahora qué hago? En mi mente estaba la idea de que, si salía, alguien me podía robar, me podía perder, para que voy a salir y arriesgarme, etc.

Pero decidí salir. Con miedo, pero salí. No llevé nada, ni celular, ni mochila, nada. Caminé por esas calles frías, no llegaba el sol hasta ahí abajo era una jungla de cemento. Hasta que después de caminar un par de horas, encontré una ¡plaza!, no saben la alegría que tenía, ya tenía un lugar donde venir a tomar el mate y quedaba cerca del hotel. Ahí, ya volví contenta, porque ya tenía un espacio verde donde conectar con la naturaleza.

Luego dije, voy a ver el google maps, para revisar donde estoy y buscar opciones para ver o hacer. Para mi sorpresa, estaba a unas cinco cuadras de una especie de lago o río. Por la tarde, fui a visitar el lugar y me encontré con el paraíso, una costanera inmensa, con carritos de comida, música brasilera, espacio inmenso para caminar, correr, andar en bici, etc. Un catamarán que hacía un recorrido por una isla, etc. En fin, gente, en ese viaje descubrí, que puedo atravesar mis miedos, que detrás de ellos hay una parte nuestra que se quiere expandir, nos empodera y nos hace tener más confianza en nosotras/os mismas/os.

Así que te vuelvo a hacer estas preguntas…

¿Y si te animas a hacerlo?

¿Y si esta vez te sale mejor?

¿Y si confías en lo que sentís y querés?

¿Y si hay un mundo mejor para vos?

¿No crees que vale el desafío de intentarlo?

Obviamente, me gustaría que me cuentes tu experiencia para compartir tu alegría. Créeme, se lo que se siente.

Les comparto un texto del libro “Dejar ir” de David Hawkins. (Psiquiatra)

Capítulo 5: El miedo

Todos estamos familiarizados con las múltiples caras del miedo. Hemos sentido flotar libremente la ansiedad y el pánico. El miedo nos ha paralizado y congelado, con las palpitaciones y la aprehensión que lo acompañan. Las preocupaciones son miedos crónicos. La paranoia en su manifestación extrema. En las formas más leves del miedo, simplemente nos sentimos incómodos. En las más graves nos volvemos asustadizos, cautelosos, tensos, tímidos, inexpresivos, supersticiosos, desconfiados, inseguros, temerosos y suspicaces. Nos sentimos bloqueados, a la defensiva, atrapados, amenazados, culpables y llenos de pánico escénico. Podemos tener miedo al dolor y al sufrimiento, a vivir, a amar, a la cercanía, al rechazo, al fracaso, a DIOS, al infierno, a la condenación, a la pobreza, al ridículo y a la crítica, a estar atrapados, a la insuficiencia, al peligro, a la desaprobación, al aburrimiento, a la responsabilidad, a la toma de decisiones, a la autoridad, al castigo, al cambio, a la pérdida de la seguridad, a la violencia, a perder el control, a los sentimientos, a la manipulación, a ser descubiertos, a las alturas, al sexo, a estar solos y ser responsables, y al propio miedo. (pág 103)

“El amor cura el miedo”

Los niveles elevados de conciencia, por sí mismos, son capaces de sanar, transformar e iluminar a otros. (pág 108)

El amor cura el miedo. El amor a vos misma/o, por elegirte, por hacerte responsable de lo que elegís, porque te mereces vivir en paz y armonía con tus deseos y anhelos. No ignores o minimices lo que sentís, diciendo es una tontería, valídalo. Lo principal, es aceptar nuestras emociones, solo así podremos intervenir en ellas.

¡Brilla, el mundo necesita tu luz!

Paula Vera

Docente- CoachInstagram @Sentir._ok