• 03/03/2024 20:00

Múltiples Existencias: Atrapados (por Manuel Diaz)

Camina decidida hacia el ascensor. Como cada lunes, ya tiene todo organizado. Nadie se va a interponer en su camino.

Hace semanas que no tiene contacto con el mundo laboral. No está nervioso, pero repasa con ansiedad las distintas probables preguntas que le harán en la entrevista.

Exasperado, arrastra su cuerpo obeso y su maletín cargado de prescindibles papeles, cansado de antemano por los rostro nuevos y esperanzados por entrar en su mundo, convencido de que se merece algo mejor.

Yo paso la puerta y atravieso el hall escuchando los pasos y observando como se agitan a mi alrededor.

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Con voz histérica exige que alguien haga algo, que no puede ser, no pueden quedar atrapados ahí sin reaccionar, hagan algo!

Los ojos exorbitados, mira para todos lados como buscando una vía de escape, pero el lugar no tiene secreto, es solo una caja de metal que suele subir y bajar, salvo hoy, quedó inmóvil entre dos pisos.

Colorado, resoplando, perdió toda dignidad, quiere desmayarse, pero no puede, se olvidó que el aire entra solo en los pulmones, lo demás es pura percepción arbitraria.

Yo los miro y me divierto para pasar el tiempo mientras el ascensor queda bloqueado entre el tercer y el cuarto piso, sabiendo que en algún momento volverá la luz y el habitáculo seguirá camino hacia arriba, hacia el mundo conocido, la monótona rutina que cada uno sostiene para no sombrar en la confusión. Ahí está, se mueve. Adiós, delicioso intersticio en la desconcertante espontaneidad.