• 22/05/2024 14:49

Reflexiones entre equívocas y univocas: ¿Ya no más? (por Juan Oviedo)

Ya no hay peronismo que se haga cargo de las necesidades porque fue superado por otras definiciones afines a esas necesidades, a eso se le llame hoy “progresismo, populismo”, el fracaso del partido respecto al eje de su “ser” que era la -justicia social- ha sido notablemente reemplazado por planes sociales, organización piqueteras y otras más, hoy plantear la vigencia del peronismo se lo puede abordar desde lo “doctrinario” pero inútil como realidad concreta para resolver los problemas sociales de la desigualdad.

No en balde se crearon neologismos políticos para que fuera vigente y a tal fin, el kirchnerismo, unión por la patria y el último fracaso electoral con la candidatura de Massa, que significa el franco retroceso del peronismo como alternativa.

El relato del peronismo se apropió ¡para sí! de ciertas abstracciones como República, país, pueblo, apoyado en esa ruptura histórica de la continuidad del proceso políticos de la marginalidad, así, su éxito inicial se instituyo “movimiento” y cabida irrestricta para la relación del “uso” mutuo de aquel que quería “ascender” políticamente y del movimiento que lo cobijaba si “proporcionaba” votos, las rémoras de ese pasado son hoy prácticas políticas del movilizar, de las banderas, bombos y cantos, bastiones partidarios como la C.G-T., y los representantes en el congreso pero preñado de ayer queden presos de ese ayer lo que anula su sentido revulsivo que lo supo posicionar en el siglo pasado como opción.

La paradoja de esto es -cuasi estético- de ¡cómo lo histórico! provoque lo ¡ahistórico!, porque si lo histórico es ruptura de una continuidad, como supo ser el peronismo, la ausencia de ruptura habrá de negar todo posible “cambio”, y esa negación de ruptura posicione a lo ahistórico como escenario del mito del “eterno retorno”, centrado en una voluntad de poder, por un poder ¡ya perdido!

Juan Oviedo