• 22/05/2024 14:43

Las creencias que nos hacen daño

Feb 22, 2024
  • Nadie me quiere realmente.
  • Tengo que comportarme de alguna manera para que me quieran.
  • No soy suficiente.
  • Para qué intentarlo si no lo voy a lograr.
  • Es difícil o complicado.
  • Nada va a cambiar.
  • Mi vida es una mierda.
  • No sé qué tengo que hacer.

Siempre les hablo del cerebro y algunas de sus funciones. Es nuestro motor, ahí está todo lo que debemos desarrollar o desaprender. ¿por qué digo esto? Porque en el conviven ambos aspectos, todo lo bueno y lo malo que tenemos. Se dice que solo un 95% somos conscientes, es decir nos “damos cuenta”, el resto es inconsciente y tiene que ver con cosas que nos pasaron durante toda la vida y, además, cosas que heredamos de nuestra familia. No solo heredamos el color de ojos, tono de voz, apariencia física, sino también creencias, emociones y formas de pensar.

Por eso les digo, que debemos estar atentos a nuestra manera de pensar y cuestionarla. ¿Es lo que realmente pienso o es algo que escuche tanto en mi familia de chico que lo sigo repitiendo? Por ej: callarse ante una situación, quejarse todo el tiempo, huir de los conflictos, etc. Conversar y ponerse de acuerdo por alguna cuestión. Por lo tanto, para entendernos con los demás, es necesario tener en cuenta “que no tenemos la verdad”, mi verdad puede que no sea la verdad para otros. Dicho de otra manera, lo que para mí es correcto, puede que no lo sea para otras personas. Y aquí comienza el conflicto mental, si yo no tengo razón, ¿cómo es la cosa? ¿qué es cierto y que no?

Fue una de mis primeras crisis, “querer convencer a los demás para que piensen igual que yo”, ¡qué estrés de solo pensarlo! Y ¿sabés a que conclusión llegué? Todos tenemos que pasar por ciertas experiencias para aprender y elegir otra cosa. Como yo, llegar al límite para darme cuenta que por ahí no es. Me cansé de sufrir y echarle la culpa al afuera, al gobierno, a mis colegas, a mi familia, etc. Entonces comenzó mi búsqueda interna, de cómo solucionar las cosas.

Esto de creer que yo tengo la razón y empeñarme a tenerla, me quita la posibilidad de aprender o ver otras cosas. Además, sufro porque las cosas no salen cómo quiero, es querer controlar las cosas y eso es imposible. Detrás de esas resistencias, a veces, hay inseguridad o falta de autoestima, debido a que eso me da la “falsa seguridad” de ser mejor que los demás, creer que tengo la razón me coloca en un lugar “mejor o destacado” y me obliga a mantener actitudes y formas de ser que muchas veces, a la larga, me hacen daño.

Hay que ser muy humildes y valientes, para reconocer que no tenemos razón o reconocer un error. Esto se debe a que nuestro cerebro se niega a buscar otras maneras de analizar o interpretar las cosas, cuando esto sucede, es porque nuestro cerebro dirige nuestra vida. Se necesita mucha energía, es decir esfuerzo mental, para elegir ver de otra manera.

Lo que pasa, es que, durante muchos años, nuestros ancestros como te conté, ya pensaban así, “todo está caro”, “es difícil”, “no tengo plata”, “te está tomando el pelo”, “te va a joder”, etc. Y lo que estaban haciendo es reforzar esas creencias limitantes, ¿por qué son limitantes?, porque nos generan inseguridad, nos impide confiar en los demás, nos hacen tener miedo de afrontar las diferentes situaciones, nos paralizan, nos limitan. Entonces, nos quedamos en lugares –formas de pensar-, donde nos sentimos mal, pero no hacemos nada para cambiar.

Y les entiendo, yo también estaba ahí. Por eso busco compartir la importancia de saber cómo funciona nuestro cerebro, porque no siempre está de nuestro lado, “el busca tener razón, no le importa si sos felíz o no”, no le gusta cambiar y si no “lo llevamos al gimnasio”,-ya que es un músculo y podemos darle forma, usarlo a nuestro favor-, como me gusta decir, nada en nuestra vida va a cambiar.

Imagínense, yo tengo 48 años, tantas cosas están en mi inconsciente, guardadas, que no tengo idea y otras donde las voy modificando a través de la meditación. Este tipo de prácticas, sirve para fortalecer y cambiar las sinapsis neuronales, que me llevan a pensar y actuar de una manera. Esto quiere decir que, en nuestro cerebro se van armando como caminitos, si siempre vamos por el mismo lugar,- es decir hacemos lo mismo, – ese trillito está limpio. Pero si tengo que buscar nuevos caminos tengo que “limpiar”, reforzar esos caminos. Y esos caminos se transforman en lo que hacemos. ¿Se entiende?  No es sencillo hacerlo, implica fuerza de voluntad, trabajo diario y como dije al principio elegir ver de otra manera.

¿Para qué voy a intentar algo nuevo?¿qué beneficios tiene? muchas veces, esas acciones, detonan emociones como la ira, enojo, tristeza, impotencia, etc. y eso impacta de manera negativa en nuestro cuerpo. Por eso, esas conductas a la larga, traen enfermedades o complicaciones.

Si elegís, hacer el trabajo duro, diario, quiere decir, que cada vez que pienses y “te des cuenta”- esto es fundamental, darse cuenta-, pedir a tu cerebro que te ayude a ver la situación de otra manera. Por ej: pienso todo está difícil, entonces me pregunto: ¿qué sería difícil? ¿por qué para mí es difícil? ¿qué puedo aprender de esta situación para que esté más tranquilo? Ah, ¿viste? ya ves que es todo un desafío reestructurar tu mente, porque nos llueven a cada segundo la mala onda, de juicios sobre otras personas, de cómo deberían comportarse, la pregunta es ¿lograste cambiar a las personas durante toda tu vida? Estoy segura que la respuesta es no. Cómo te dije antes, la cosa no funciona así. Cuando me di cuenta de esto, comencé a poner toda la energía en mí, ver ¿por qué me molestan ciertas cosas?, ¿por qué pienso de ésta manera?, ¿qué debo modificar en mi manera de pensar para sentirme mejor?

Volviendo al cerebro y su negatividad. Vamos a imaginarnos que tenemos tres cerebros. Uno bueno y positivo, el otro negativo, el de la mala onda y el tercero, es el más importante de desarrollar, que es el cerebro neutral. Los cerebros que debemos fortalecer, son el positivo y el neutral, nos pasamos de rosca con el negativo, le dimos mucha libertad durante muchos años, entonces se hizo más fuerte por eso no podemos ver o darnos cuenta, de las cosas lindas o positivas. Ante cada situación, hay algo positivo, por más difícil que sea, hay que buscarlo. Algo que me pasó a mi, fue perder a mi hermano de 16 años por un ataque cardíaco repentino. Obviamente éste es un caso extremo y tuvo que pasar muchos años para poder ver lo positivo en eso, gracias a esa situación comprendí la importancia de cada momento, de que no somos inmortales y de que a cualquiera le puede pasar en cualquier momento, no solo cuando somos viejos, me puse felíz al darme cuenta que siempre le expresé mi amor y cariño, que no tengo que esperar una fecha especial para decirle a mis seres queridos que los amo.

 Yo sé que se siente. Sé el esfuerzo y lo que implica, modificar nuestra manera de pensar. No es de un día para el otro. La contra que tenemos hoy en día, con los celulares o lo digital, es que apretamos un botón y todo se borra, se instala de nuevo, pero el ser humano, es más complejo. Debido a que tenemos varios aspectos a tener en cuenta. No alcanza con las buenas intenciones y pensar un ratito bien, cuando estamos contentos. No. El trabajo es en cada momento. Tampoco la obsesión o paranoia, pero si nos permitimos cortar ese bucle, cortar esos pensamientos y reemplazarlos por otros, de a poco le iremos acostumbrando a nuestro cerebro a percibir nuestra realidad de otra forma. ¿Acaso me vas a decir que no hay nada lindo en tu vida y por lo que tengas que agradecer? Estoy segura que hay mucho, Pensa, fíjate, presta atención. Generalmente son gratuitas. Es un lindo ejercicio para empezar a fortalecer el cerebro positivo.

 ¿Te acordás lo qué pasó en pandemia? Todos tuvimos una crisis, pero luego comenzaron a surgir nuevas ideas y propuestas, gente que comenzó un negocio y ahora les va re bien, etc. Las personas somos creativos, ilimitados podemos crear, modificar y descubrir nuevas posibilidades. Pero estamos tan enfocados en criticar y opinar de la vida de los demás, que no tenemos energía para descubrir todo nuestro potencial, hacer un nuevo curso, aprender algo nuevo para sentirnos mejor, etc. Vuelvo a decir, no nos damos cuenta. Nuestro cerebro, cree que nos protege manteniéndonos en el miedo. Pero acordate, hay dos cerebros más, dos opciones que te pueden ayudar a ver las cosas desde otras perspectivas.

¿Sabés qué pasa cuando dormimos? Cuándo dormimos, nuestro cerebro no para, ahí es dónde comienza su trabajo, guarda todo lo que repetimos, las acciones, actitudes, formas de pensar, lo que escuchamos, etc. ¿Viste la película “intensamente”? ahí podés ver que hace “alegría”, clasificando información para guardar en la memoria consciente y el resto lo tira en el “mundo del olvidado”- sería el inconsciente-. Esta emoción que está sobrevalorada, ya que también nos hace cometer errores. Ej: cuando le conoces a alguien y te dejas llevar por la alegría, no estás viendo otras actitudes de esa persona que tal vez, no sean buenas para vos. Otro ejemplo: ¿cuántas veces te dejas llevar por la alegría, el “me lo merezco” y compraste de manera compulsiva?

Como ven gente, nos fuimos convirtiendo en lo que somos hoy, nos construimos ideas con lo que sucede en la sociedad, formas de resolver las cosas que no están tan buenas, nos hacen daño. Como les conté en la nota anterior, de lo que me pasó a mi, “el precio de ser buena. Esa forma de tratarnos a nosotros mismos. Tampoco quiero caer en la reacción y pelearme con todos. Hay que desarrollar la mente neutral. La que nos permite ver ambos aspectos, lo bueno, lo malo que puede pasar y tomar la mejor decisión.

En esencia, somos puros, buena gente, con un corazón enorme que solo sabe amar y dar amor. Yo busco llegar ahí, eso elijo ser. No para que me aplaudan, ni digan lo copada que soy, sino por cómo me siento, cómo estoy con mi vida en mi día a día, el bienestar es mío, pero porque lo elijo, trabajo en mí, busco recursos que me permitan conocerme y buscar nuevas alternativas. Porque sé del impacto que tenía en mi vida la otra manera de pensar y actuar, no me hacía sentir bien, cada vez estaba peor. Por eso, hago esto. Compartir con ustedes todo lo que me sirvió para estar bien conmigo misma. Dar testimonio que es posible una vida mejor, un bienestar genuino.

Les comparto un fragmento maravilloso, de uno de mis referentes Enric Corbera. Gracias a él y Covadonga Perez Lozano, comencé a darme cuenta que hay otra vida. Eso sí, te vas a enfrentar a vos, a tus miedos, inseguridades, enojos, etc. pero yo elijo enfrentarlos porque sé que detrás de todo eso está mi paz, la vida que elijo tener. Desaprender viejos hábitos que ya no me sirven para la vida que quiero tener. No sirve hacerlo para el afuera, para “que vean”, porque las emociones no nos dejan que nos engañemos, en el fondo sabemos que no estamos bien, que no somos plenos. En las redes vemos todo el tiempo personas felices y me incluyo, pero estoy buscando ser coherente con esa felicidad, que sea genuina, para eso me permito esos momentos dolorosos, porque desaprender duele. Una parte de vos, muere y hay que reemplazarla con algo que te lleve a tener la vida que querés. De a poco, va doliendo menos, ya tomamos esos momentos desde la gratitud, sabiendo que detrás de ellos hay una nueva forma de ser tuya, que estaba oculta y te hace sentir de maravillas, saber que sos esa persona.

Libro: tu nombre ancestral es Abundancia

REESCRIBIENDO MI VIDA. REESCRIBIENDO MI REALIDAD.

Vivimos en un universo participativo, que nos refleja mediante experiencias las creencias que alimentamos consciente e inconscientemente.

El proceso de reescribir tu historia no consiste en cambiar el guion por otro. No nos confundamos. Sencillamente consiste en tomar consciencia de que la vida que pensabas que era verdad no lo es. Así de claro y tajante.

Es un deshacer, quitar y desaprender todo aquello que hemos construido a nuestro alrededor. Requiere constancia, determinación y liberarnos de creencias que se nos muestran como las auténticas cadenas que aprisionan nuestras vidas.

Reescribir tu vida es un proceso de desprendimiento, de deshacer. No te identificas con el personaje de tu historia explicada sino con el observador de esa historia.

Es un proceso de renuncia, de desapego, que te permite darte cuenta de lo que realmente es valioso.

El problema esencial es que nos sentimos cómodos tal como percibimos el mundo, y muchas veces ni tan siquiera pensamos en cuestionarnos. Cuando empezamos a hacerlo, los cimientos sobre los que hemos edificado nuestro mundo empieza a tambalearse. Por eso me esfuerzo en mostrar otra perspectiva, alimentarlas y convertirla en un hábito. (pág 202,203)

Yo estoy reescribiendo mi historia y ¿vos?

Paula Vera

Docente- Coach Instagram @sentir._ ok