• 19/07/2024 10:03

Cuando querés ayudar

May 14, 2024

-Queremos ayudar y ni siquiera sabemos que nos pasa a nosotros.

-Queremos ayudar y ¿quién dijo que sabemos lo que la otra persona necesita?

-Queremos ayudar, pero lo que nos hace bien a nosotros no necesariamente le puede hacer bien a los demás.

-Queremos ayudar y no podemos con nosotros mismos.

-Queremos ayudar porque según nuestro criterio los demás están mal.

-Queremos ayudar porque escuchamos lo que nos cuentan de sus vidas y están sufriendo.

Queremos ayudar, pero ¿te pidieron ayuda?

Una de las ideas, conceptos o nuevas miradas que más tiempo me llevó comprender, es que no podemos ayudar si no nos piden ayuda. Son muchas las emociones que se me disparaban de solo pensarlo. Tristeza de ver que alguien que amas está sufriendo. Frustración de no poder hacer nada, porque por más que le expliques las cosas, al ellos no elegir ver otra cosa, no hay cambios en sus vidas. Culpa porque vos te sentís bien y tu vida comienza a marchar, mientras que ellos siguen sufriendo. Impotencia de saber que no podés ayudar si no quieren ser ayudados.

Es muy difícil o mejor dicho molesto para nuestra mente, ver las cosas de otra manera. Es un cambio de paradigma, un cambio total de la manera en que pensábamos. Es hacer las cosas al revés de lo que se viene haciendo y para eso hay que reestructurar tu cabeza.

Yo atribuyo a este querer ayudar desmedido, porque nos enseñaron a estar pendientes de lo que sucede afuera, de lo que les pasa a los demás y si, entiendo que debemos ocuparnos de los demás, pero no, si no nos piden ayuda. En muchos casos, las personas acuden a nosotros solo para descargarse de sus problemas, no quieren que se solucionen, solo quieren que le avales sus quejas y su manera de pensar. Nos usan de basurero y siguen envenenándose con su manera de pensar y dramas porque desconocen que hay otras formas de vivir y de pensar.

En términos neurológicos, el cerebro se resiste a pensar de otra manera porque eso le genera mucho desgaste energético, se necesita mucha fuerza de voluntad y una firme convicción de querer cambiar. De todas maneras, esos cambios no vienen solos. No es que un día te levantas y decidís dar un vuelo a tu vida. Generalmente esas transformaciones suceden cuando te pasa algo groso, fuerte, te sacude de tal manera que no te queda otra que resignificar, revisar y cambiar gran parte de las conductas que tenés en tu vida.  Interpela nuestra identidad, quienes somos y quienes queremos ser de ahora en adelante. En esta etapa del proceso, viene mucho dolor psíquico y emocional, hasta físico te podría decir. Psíquico porque sabes que tenés que desaprender esta manera de pensar porque ya no te sirve para tu nueva vida, esa forma de ver las cosas. Emocional porque se liberan un torrente de emociones que estaban tapadas esperando a que las liberes entendiendo su mensaje y físico, porque empezás a sentir los dolores que ocupaban esas emociones, que al ser liberadas queda un gran vacío que hay que comenzar a llenar con amor, comprensión y aceptación de que nos supimos hacerlo mejor, que fue lo mejor que podíamos hacer en ese momento por nuestro estado evolutivo.

Yo uso mucho el término “nos enseñaron”, porque hago referencia a nuestra crianza. A lo que sabían nuestros papá y mamá de cómo criar hijos. La pregunta es ¿cómo aprendieron ellos a ser padres? ¿cómo fue su crianza? En la mayoría de los casos, hubo mucha violencia tanto física como emocional, por lo tanto “ellos aprendieron mal” y de esa manera siguió la cadena. Seguimos repitiendo conductas, palabras y acciones que le vimos hacer a nuestros progenitores y lo más gracioso, es que decimos que nosotros somos diferentes a ellos. No te das una idea de la cantidad de cosas que hacemos de manera inconsciente igualiiiiita a ellos. La manera de pensar, las creencias, los comportamientos y maneras de brindar amor, todo, absolutamente TODO seguimos repitiendo. Eso está tan enquistado en nuestro ser que no vemos y mucho menos aceptamos que hay otras maneras de ver las cosas porque eso implicaría reconocer que papá y mamá estaban equivocados o no eran perfectos. Emocionalmente nos genera tanto dolor verlos y reconocerlos “imperfectos” que nos bloqueamos, elegimos crearnos una idea amorosa de ellos para poder seguir vinculados de alguna manera. Nos creemos rebeldes, que no nos importan, que no tenemos vínculos con ellos y puede ser que estés separado de ellos físicamente, pero emocionalmente seguís atado a ellos. Digo atado, porque son parte de nosotros. Nos guste o no, lo aceptemos o no, ellos merecen nuestro respeto y aceptación. Y créeme cuando te digo, que hasta que no revises y sanes tu relación con ellos, tu vida no va a fluir. La figura de ellos nos marcó de por vida de tal manera, que es imposible seguir sin entender porque se dio esa dinámica en la familia o con vos, ya que cada individuo de la familia tiene una vivencia distinta con sus padres.

Acá resalto la idea de “nos enseñaron”, a ellos, nuestros padres también. El tema es que no podemos seguir con ciertas actitudes. Por eso digo que estamos programadas/os. Se copió un software en nuestro cerebro y necesita actualización. Por eso siempre les digo que no son sus emociones o su forma de pensar. Eso lo copiaste de tu familia. Aprendiste a quejarte, a estar enfermo por cualquier cosa, a que hay que trabajar todo el día, aprendiste a reprimir tus emociones y no expresarlas, aprendiste a depositar la culpa en otros antes que hacerte responsable de tu vida, aprendiste a gastar e invertir en cosas materiales menos en vos en tu autoconocimiento, etc. Aprendiste….Aprendiste….Aprendiste te lo repito para que te des cuenta que podés aprender otras cosas. Nuestro cerebro tiene plasticidad, quiere decir que podemos aprender hasta el último día de vida. Y esto se debe a que es super importante para nuestro cerebro tener esta función porque de esa manera tiene mayores recursos para mantenernos con vida. Imagínense si nos hubiéramos quedado solo con los comportamientos de la pre-historia. Bueno, en ocasiones todavía vemos ese tipo de comportamientos en nuestra sociedad. “Sálvense quien pueda”.

En relación a esta última frase, estos días me preguntaron, entonces no hay que hacer nada por los demás, los demás te chu….un huevo? Y la verdad que no. Ya les conté en reiteradas notas, que no podemos ayudar sin antes conocernos a nosotros mismos. Generalmente eso que me duele de allá “afuera”, está en mí, son dolores no resueltos, emociones que no se pudieron poner en palabras o darles sentido, que quedaron guardadas en nuestro inconscientes por lo tanto no son de fácil acceso detectarlas excepto que hayamos tomado conciencia de querer estar mejor y ver qué nos pasa a cada uno de nosotros. Mirar para adentro.

Otro concepto o idea que aprendí en mi proceso, es la sinergia entre lo individual y colectivo. Esta idea está asociada con el tema de anterior. Es importante que yo me revise, porque eso impacta en las demás personas y a la vez, lo que sucede a nivel colectivo impacta en mí. Lo que entiendo es algo así, puede ser que yo me sienta bien, trabaje en mí y vaya conociéndome más cada día, todo ese bienestar yo le aporto, a nivel energético –buena vibra como se dice-, al colectivo social; pero a la vez, todo lo que sucede a nivel social impacta en mí, quiere decir que hay partes mías que todavía no tomé conciencia para profundizar y sanar. Entonces, lo que hago y lo que está a mí alcance o es mi responsabilidad, es ocuparme de mí. No puedo meterme en la vida ajena o en su libre albedrío. Y tomo lo que sucede en lo social, para trabajar en mí, ¿en qué aspecto de mi vida se refleja lo que pasa afuera? Ya sé que es un reto verlo de ésta manera. Como les dije anteriormente, es un cambio de conciencia de cómo abordar las cosas. Por eso a algunas personas le parece una locura que le mande amor al Presidente, ¿cómo le podés desear el bien a alguien que está haciendo tanto daño? Entiendo que a nivel de energías el Amor es más fuerte que el odio. Lo que busco es que conecte con su esencia y lo más puro de su ser. Y lejos, pero muuuy lejos está mi manera de pensar solo en términos políticos. Lo mío va mucho más profundo o por lo menos mi idea es analizar las cosas desde otras perspectivas. Y ya les dije que TODOS, APRENDIMOS a ser de alguna manera, algunos jodidos, mentirosos, hipócritas, resentidos, frustrados, violentos, individualistas, etc. Aprendimos gente, aprendimos y nadie escapa a éste concepto. Nadie es jodido o hijo de puta por naturaleza, en esencia somos otra cosa, lejos de lo que se refleja en la sociedad. Siempre me pregunto, ¿qué le habrá pasado a ésta persona para ser tan jodida o tener tanto odio? Y cuando conocemos su historia entendemos todo, lo cual no hace que se justifique su comportamiento. Aplicando esta idea o manera de vernos, -entre lo individual y colectivo-, a nosotros mismos con lo que pasa en la sociedad, si alguien te parece violento ¿en qué aspectos de tu vida sos violenta/o con vos mismo? ¿tus pensamientos hacia tu persona es, de amor y aceptación o sos super exigente con vos? ¿estás siendo violenta/o en meterte en la vida de los demás? Como les dije, en la mayoría de los casos, eso que veo afuera es lo que tengo adentro y nuestra mente proyecta ese dolor en otros porque es más fácil sobrellevar la carga emocional. En psicología se dice, que es una manera de protegernos emocionalmente, es un mecanismo de defensa. El ego, es esa coraza que nos fuimos construyendo a lo largo de nuestra vida para justificar nuestros comportamientos y manera de pensar y no le gusta nada reconocer que estaba equivocado y que no es perfecto. Buscará TODOS los argumentos posibles para seguir justificándose, porque eso es lo que aprendió, de esa manera ve las cosas y quiere seguir de esa forma porque le es familiar, lo conocido.  Siempre encontramos archivos, videos, noticias para reforzar nuestra creencia, por eso nos llevamos bien con personas que piensan igual que nosotros y nos alejamos o criticamos a quienes piensan distinto. Y nuestro cerebro chocho, no tiene que hacer nada, sigue igual. No cambia. Y Estas en todo tu derecho, lo único que pretendo con esta nota es decirte, que sos mucho más que eso. Que te estás perdiendo de vivir tranquila/o solo por no dar el brazo a torcer y reconocer tus límites, que nos sos perfecta/o, o que no tenías razón o por lo menos reconocer que los demás tienen derecho a vivir y pensar como quieran.

Y no lo digo desde un lugar de superioridad, lo digo porque lo padecí, sufrí durante 20 años de mi carrera docente queriendo salvar a mis alumnos y durante 17 años de matrimonio buscando que la otra persona vea de otra manera las cosas. Se lo que se sufre, se del gasto energético que implica estar para el afuera y pendiente de todos. Es por eso que busco compartir estos temas, porque lo viví y sentí. En ese DAR desmedido nos perdemos de nosotros mismos. Perdemos nuestra energía vital y si, te entiendo que es doloroso ver a los demás sufrir, por eso busco explicar desde el lado de la neurociencia y lo emocional, para que puedan comprender el mecanismo de comportamiento de nuestra mente y no dejarse atrapar por ella. Estamos programados y cada uno decide cuando cambiar el software. Es así. Nadie puede intervenir en nuestras decisiones, es un proceso personal. Y desde que estoy en este mundo, son innumerables los casos que confirman esto que les digo, solo cuando tocamos fondo, hacemos la transformación. Personas que quisieron suicidarse, que perdieron un ser querido, cuando se divorciaron, cuando transitaron alguna enfermedad, etc. Solo en esos momentos críticos y si lo elegimos, se hace el giro. Y algo más, aparte de que cada uno lo elija, que para eso debes reconocer tu vulnerabilidad ahí le dejas paso a confiar en algo más, en algo superior que nos guía, contiene y siempre está dispuesto a ayudarnos. Sino es en vano. Podés tener rachas de buenas noticias, pero la felicidad será efímera. Porque la verdadera felicidad se cultiva desde el interior hacia afuera y no al revés.

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Paula Vera

Docente-Coach

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