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Cuestionable actitud de guarda de colectivo media distancia

Ago 8, 2017

Una mujer tomó un colectivo de transporte de pasajeros de media distancia, línea de Oberá a San Vicente. Lo hizo con su hija pequeña de 2 años y su hijo de 8 años. El niño mayor, de nombre Alexander, es autista, por lo que posee, tal como fija la Ley, el carnet que lo habilita a viajar gratuitamente junto a un/a acompañante.

Según relató la madre, la insensibilidad del guarda de la empresa de transporte elegida, les hizo pasar un momento tan desagradable, que el pequeño se puso muy mal y ella decidió dejar el ómnibus, en plena ruta.

Como ocurre habitualmente, las empresas, a pesar de que no deberían hacerlo, sostienen tener un cupo para pasajes sin cargo por discapacidad. Por lo tanto, Clara, madre de Alexander, conociendo esa particularidad consultó al chofer, antes de subir, si había cupo. En el testimonio, Clara, contó que «fue un momento muy desagradable en la empresa Aguila Dorada. Al subir piden que presente el carnet de discapacidad con el documento. Presenté al chofer y pregunté si había cupo, como me dijo que si, subí incluso con su ayuda» contó la mujer. «Una vez que el colectivo arranca y se va, se acercó el guarda y me pide el boleto, le presento la tarjeta con documentos como siempre. Fue cuando me dijo que con esa tarjeta no podía viajar, salvo que abonara el costo del boleto».

La mujer acepta pagar el pasaje pero le pide al gurda que le brinde sus datos personales, ya que radicaría el reclamo pertinente. Fue cuando el trabajador «me empieza a levantar la voz, insultarme, me dijo que está cansado de gente que viaja con  tarjeta falsas, que debía bajar o pagar. Cuando me levantó la voz mi hijo se asustó, se pudo mal, empezó a llorar. Entonces decido bajarme, porque no podía viajar así con mi hijo» señaló.

Cuando solicitó que la bajaran del transporte, los trabajadores, sin intentar mediar en la situación, calmar al niño, convencerla de llevarla hasta una parada fija, solamente los dejaron. «Me bajaron en la ruta, a 15 minutos de Oberá, cerca de Campo Viera. El guarda me bajó los bolsos, no había nadie, nada. El colectivo me bajó y se fue. Miro alrededor y no había nada. Mi hijo seguía llorando, lo tenía de la mano, mi hija alzada y los bolsos. Trate de sacarle de la ruta y explicarle que estaba todo bien para tranquilizarle que tomamos un colectivo equivocado. Llamé a mi marido, no sabía donde estaba, en medio de la nada» detalló la mujer angustiada.

Una vez que Clara se reencontró con su esposo, éste la llevó nuevamente a la Terminal de Oberá. Allí la madre y sus hijos tomaron el vehículo de otra empresa. No tuvieron inconvenientes para viajar como les corresponde, gratuitamente.