• 15/06/2024 14:26

Cómo digo lo que digo

Jun 5, 2024

Qué cosas tengo en cuenta para expresarme?

¿Le tengo en cuenta a la otra persona?

¿Busco la forma más adecuada y acertada de decir?

¿Tengo en cuenta el impacto que puedo provocar con lo que digo?

En la Ley provincial de Educación Emocional N° 209, uno de los puntos a trabajar con los estudiantes, docentes y familias, es las habilidades inter personales. Es decir, buscar el desarrollo de esas habilidades que me permiten conocer a las demás personas. Hasta ahora les venía compartiendo, cuestiones internas, conocernos a nosotros mismos para relacionarnos con las demás personas. Generar esos espacios individuales para el autoconocimiento. 

A partir de ahí, y es el tema que pretendo compartir hoy con ustedes, es cómo vincularnos de manera sana y asertiva con las demás personas.

Estos días en una de mis meditaciones, trabajando el enojo para poder poner en palabras eso que duele, molesta y me enoja me vino a la mente una situación de cuando iba a la escuela. Tendría unos 12 o 13 años, estaba cursando el 7° grado y me gustaba un chico de 6° grado. Todo idílico, platónico, nunca hable con él, pero en esos tiempos se corría la voz y sabíamos que hacer para que el mensaje llegara a oídos de la persona que nos gustaba. 

Un día, la maestra de este grupo de chicos de 6° me manda llamar al curso y delante de todo el salón expuso la situación haciendo que todos los chicos se rían de mí y en tono jocoso, un poco en broma un poco en serio, me advirtió que no me meta con su alumno. 

Obviamente, en esos momentos de mi vida no tenía idea de todo lo que se ahora con las emociones y cómo los diferentes acontecimientos van quedando guardados en nuestro inconsciente hasta poder verlos. Hoy, luego de volver a vivir esa situación me da mucha rabia y enojo el que me haya expuesto de esa manera frente a los demás chicos. Me pienso ahí, indefensa, con esa inocencia de esa edad y tiempos y me enoja. Me duele mucho no haber podido reaccionar de otra manera frente a esta situación.

Otra situación que me pasó, cuando falleció mi hermano, vino un primo, que en ese entonces tendría unos 8 años y me dijo a los gritos tu hermano murió. Ahí tenía unos 21 años de edad. Como se podrán imaginar, al venir una noticia así de un niño, no me terminaba de cerrar y de creer independientemente de lo grave y doloroso de la noticia. Entonces, fui a la casa de mis tíos y evidentemente era verdad. Así me enteré que mi hermano falleció.

Realmente las habilidades socio-emocionales, trascienden el ámbito educativo. Son fundamentales para poder entablar vínculos sanos y está muy bien que me conozca, pero también es importante mirar, ver y conocer a los demás para poder “decir lo que tengamos que decir, de manera correcta”.

Todos los docentes sabemos cómo dirigirnos a nuestros estudiantes, o deberíamos saber cómo poner límites para una sana convivencia y no que reaccione de manera contraria a la que buscamos. 

¿Te pasó alguna vez que con eso que te dijeron reaccionaste peor? Es decir, seguir haciéndole la contra o una acción peor a la anterior, solo porque te enojaste de la manera en que se dirigieron a vos. 

¿Te pasó que cuando alguien estaba enojada/o interpretó mal tu mensaje?

Una manera de saber si nos estamos comunicando bien, es chequear ¿cómo son mis conversaciones? ¿cómo reaccionan la mayoría de las veces las personas? ¿Cómo son mis vínculos, puedo ser honesta/o con lo que siento? ¿Puedo expresarme libremente sin ser juzgada/o?

Saber cómo dirigirnos a las demás personas, para lograr nuestro objetivo, sin la manipulación, sino con claridad es un reto en la actualidad. Ya que, en la mayoría de las conversaciones, no se tiene la paciencia para el diálogo, la negociación donde cada parte pueda expresarse y a partir de ahí buscar estrategias para resolver el conflicto donde cada parte sienta que es escuchada.

El conocer los tiempos y momentos emocionales de cada persona, involucra una observación y estudio en el buen sentido de la palabra para saber cómo “llegarle a esa persona”. 

Yo recuerdo saber muy bien en qué momentos conversar con mi mamá para pedirle algo. Creo que es algo que siempre hice de manera inconsciente, observar a las personas y conocerlas al punto de saber que charlar o que no. Esa habilidad me permite relacionarme de una manera respetuosa con las demás personas, con mi hijo, con el papá de mi hijo cuando tenemos que tomar una decisión en relación a nuestro hijo, con mis colegas en el trabajo, etc.

También me di cuenta, que es importante estar dispuesta a ver lo que los demás notan de mí. Hay que estar predispuestos a escuchar eso que ven las demás personas de nosotros y no comenzar a justificarnos. Muchas veces, me pasó en los talleres, que otros ven cosas super lindas, sin embargo, la persona no se ve así o en esos vínculos más cercanos donde le hacemos ver las cagadas o metidas de pata, porque eso también es amar. No solo decir lo lindo y copado que es alguien, sino marcar acciones o actitudes que pueden estar haciendo daño a alguien, incluso a ellos mismos.

Es importante marcar un límite a la hora de dar nuestro punto de vista y en “cómo digo lo que digo”. El tono de voz, la intensión detrás de lo que digo, la emocionalidad con la que digo, etc. Aprender a expresarnos de manera asertiva es vital en estos tiempos. En ocasiones los medios tecnológicos no ayudan a generar esos recursos relacionales porque nos quita la mayor información de comunicación que es el “face to face”, el cara a cara. Eso que decís por las redes ¿lo dirías personalmente? ¿lo dirías de la misma manera?

El límite es el otro/a. Es su decisión y su vida. Es decir, yo digo, pero hasta ahí, después las personas son las que deciden qué hacer con sus vidas. Nos pasa mucho con nuestros padres y familiares, amigos, hijos/as, etc.

Hay que entender que no todos ven de la misma manera las cosas y los conflictos son cuestiones inherentes a los seres humanos. Donde hay personas hay conflictos. Pero hay que verlos como oportunidades de buscar mejores alternativas, oportunidades para aprender y mejorar como personas. Oportunidades para conocernos mejor.

¿Qué estás dispuesta/o a ceder para que mejore la situación?

¿Qué intenciones hay detrás de tus dichos?

Hay un cuento que decía algo así, “un chico tiraba un cuchillo en la puerta de su habitación, varias veces al día. Esa puerta quedo toda marcada”. Y así sucede con las personas, cuando decimos, podemos lastimar o generar un dolor muy grande y por más que pidamos perdón, el daño ya está hecho. Sé que en la mayoría de las situaciones es sin malas intenciones, recién ahora vemos la importancia de comunicarnos y relacionarnos desde otros lugares y ahí interviene las emociones y la importancia de revisarlas, liberarlas para que no nos hagan seguir metiendo la pata. No podemos seguir dejando que el enojo, la rabia, la tristeza o la alegría hable por nosotros. Ocuparnos de nuestra salud emocional no solo nos beneficia a nosotros mismos, sino que también nos ayudan a relacionarnos y ver las situaciones desde otros lugares. Aprender los momentos adecuados, palabras correctas y a quien corresponda decir lo que hay que decir.

Generalmente me piden talleres para los adolescentes o me dicen esto debería escuchar el fulano o fulana, realmente mirarnos a nosotros mismos es todo un desafío. “Ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”. Como siempre les digo, nuestra mente es muy hábil para evadir mirarnos y sobre todo reconocer que estamos equivocados o que estuvimos viendo las cosas desde nuestras heridas heredadas de una infancia difícil con la ausencia de esos adultos que nos tenían que cuidar y contener y no lo hicieron. Al contrario, nos exigieron, nos pegaron, nos lastimaron de tal manera que no nos quedó otra que ser fuerte y aguantar ese dolor, como me pasó con esa maestra que me expuso frente a todos al ridículo y humillación con algo tan privado e inocente, para esa edad, de los primeros amores.  

No es lo mismo poner límites a tus alumnos que a tus hijos.

No es lo mismo poner límites a tu jefe que a tus padres o pareja.

No es lo mismo poner límites a tus amigos que a vos mismo/a.

¿Por qué sucede esto? Porque hay un vínculo y hay emociones de por medio.

Yo no elijo seguir repitiendo la historia. Por Amor y respeto a mis padres, abuelos y ancestros, busco hacer las cosas de otra manera. Todo eso que no supieron o no pudieron darnos los adultos y sociedad en el pasado, hoy tenemos la oportunidad de corregirlo y hacerlo mejor. ¿Estás dispuesta/o?

Estás a tiempo de inscribirte a mi curso-taller “Emociones y la meditación”, el 07 de junio en Posadas a las 20 hs y el viernes 14 de junio en Oberá a las 20 hs. Duración 1 hora 1/ 2 aprox. Comunicate para mayor información y completar una encuesta, antes del taller.

El camino del autoconocimiento, es solo de ida, una vez que tomas esa decisión de priorizarte nunca más volvés para atrás. Vas entendiendo el valor que tenés y porque te dolían ciertas actitudes de las demás personas. 

Si crees que mis notas y contenido te ayudan a conocerte más y saber de tus emociones, podes colaborar haciendo tu aporte a través de Mercado pago Alias: Sentir.ok.mp. Gracias por acompañarme a seguir compartiendo mi sentir. 

PD: Si te gusta trabajar estos y otros temas en relación a las habilidades socio-emocionales o si tenés un emprendimiento o empresa sobre salud y bienestar y querés dar a conocer tu servicio en este espacio digital para acompañarme, comunícate por MP a mi Instagram @Sentir._ok

Paula Vera

Docente-Coach

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