• 22/05/2024 17:44

Amores que matan

Feb 8, 2024

El te extraño ¿se puede enviar ahora o hay que esperar estar en pedo?.

A partir de hoy, lo que pinte, donde pinte, con quien pinte.

Estoy soltera/o por si alguien me ama en secreto.

Quiero andar de la mano con vos y que la gente diga “que linda chica y anda con el negro ese”.

Siento que me hicieron brujería porque no es normal ser guapo y estar soltero.

Chistes que esconden verdades. El humor es un buen camuflaje para expresar lo que sentimos. Estos memes saque del Facebook de algunos estudiantes. Y se entiende por la edad, que están en la “búsqueda de ese amor que se construyeron en su imaginación, donde todo es perfecto.

Se viene el 14 de Febrero y estos temas se agudizan o se hacen más visibles. Chistes, frases, de casados o comprometidos contra solteros, los que están enamorados y los que quieren salirse de una relación, -como si alguien los obligara a estar-.

En los próximos días voy a escribir sobre este tema. Ya que es muy profundo y hay muchas emociones involucradas. Creo que es uno de los temas donde hay más para trabajar la gestión de las emociones.

Obviamente es mi mirada, lo que siento luego de tener parejas a lo largo de mi vida y después de convivir con el papá de mi hijo, 17 años.

Una mirada desde el punto de vista femenino, los roles impuestos y la falta de amor propio que desencadenan en todos los conflictos. A través de los libros que veo, charlas con amigos varones, también me voy a permitir dar mi opinión de su manera de comportarse en una relación y de donde vienen esos comportamientos.

Hay una frase que me marco mucho sobre las parejas y dice:  ”La mayoría de las parejas están compuestas por dos niños asustados y traumados que esperan mutuamente que el otro sane sus heridas.” Krishnananda.

No hace mucho tiempo que tomé conciencia que siempre busqué parejas para que tapen mi soledad. Hace muy poco que se cuestiona el término “media naranja”, como si alguien tiene que venir a completarnos. La verdad es que estas ideas vienen de creencias y modelos históricos que estamos deconstruyendo. Ideas como matrimonios arreglados, que el hombre puede tener otra mujer y tener vida nocturna y la mujer debe quedar en la casa y cuidar los hijos. Y si la mujer hace esto es tildada de puta. Ideas como los quehaceres domésticos y cuidado de los hijos, es trabajo de mujeres. Si el hombre trae la plata –trabaja afuera-, con eso ya cumple su rol de proveedor. La mujeres gastan fortunas en peluquería, hacerse las uñas, en ropa, joyas, zapatos y carteras y están en la búsqueda permanente de ”la belleza”, como si fuéramos imperfectas. Acá hago una aclaración, no critico o cuestiono sus decisiones, son planteamientos que yo me hice. Es desgastante y anti natural con el paso del tiempo. ¿Por qué no nos podemos amar con nuestras canas, panza, varices, tetas caídas –en muchos casos por amamantar, algo maravilloso que podemos hacer como madres-, ni que hablar de las arrugas.?

Lo que pretendo con estos escritos es que te cuestiones tu vida, si todo lo que haces es ¿porque vos lo elegiste o es algo impuesto por la sociedad o lo estás haciendo para encajar en un modelo.?

¿sabés por qué te digo? Porque muchas veces ese mal estar que tenemos, ese enojo, viene de no ser auténticas/os con nosotros mismos, como dije anteriormente, es desgastante. Caemos en esos patrones repetitivos, y ya sabés lo que sucede con eso. Si se repite, se convierte en hábito.

Amo ver que las personas se cuiden, se arreglen, me parece que dice mucho de sí mismos. Una persona que se cuida tiene amor propio, implica un tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos. Eso si, si lo hacemos por y para nosotros y no pensando en el afuera. Los que debemos estar bien y cómodos somos nosotros.

Una vez estaba comprando ropa y la vendedora me dijo, “te queda re lindo”, yo le respondí, si, me gusta como me queda. Pero yo le doy vida a la ropa, no la ropa a mí.

Nuestra relación con nuestro cuerpo, es un tema pendiente y lo digo para hombres y mujeres. Saber relacionarnos amorosamente con el, nadie nos enseñó a hacerlo. Respetarlo, aceptar sus tiempos y limitaciones, trabajarlo para que nos provea de vitalidad, no como un envase vacío, algo artificial. Una cáscara que tapa un montón de inseguridades. Debe ir acompañado de un auto-conocimiento personal.

Somos un todo, no podemos hablar solo de un aspecto. El cuerpo, las emociones, autoestima, son procesos que se van desarrollando durante toda la vida y según pasan los años, deberían traer más sabiduría para vivir.

Pero nos quedamos en lo aprendido, lo que vemos afuera y cómo se comportan los demás, no nos conocemos. Por lo tanto, no sabemos el valor que tenemos. Andamos en la búsqueda de alguien que se juegue por nosotros, nos ame, sea fiel, cariñosa/o, respetuoso y nos demuestre su amor, ¿vos te das todo eso que pedís que te den? No. Estoy segura que la mayoría, no lo hacen consigo mismas. Buscamos que alguien de afuera llene nuestros vacíos emocionales. No sabemos no cómo empezar a ocuparnos de nosotros.

Cuando me divorcié de mi pareja, decidí ocuparme de mi, empezar a conocerme realmente. Y en mi búsqueda, me quedo una frase, una de esas que te penetra en el alma y se convierten en tu guía, decía: “imagínate una vida sin depender de otros para ser felíz”, me voló la cabeza, para mí era impensado que yo podía ser felíz sin una pareja, todavía estaba en ese paradigma, que las mujeres tenemos que ser protegidas y contenidas, el sexo débil y que no podría arreglármela sola. Pues debo decirles, que llevo 5 años ocupándome de mi, conociéndome, detectando mis necesidades, soy una “adicta emocional” en recuperación –tema para próximas notas-.

Como dije anteriormente, nadie nos enseñó a amarnos, aceptarnos y respetarnos a nosotros mismos, por eso caemos en esas relaciones y “amores que matan”. Matan nuestra esencia, nuestros deseos y sueños. Nos quedamos atrapados ahí, porque creemos que no tenemos derecho a vivir de la manera en que soñamos. Y lo hacemos de manera inconscientes, hombres y mujeres. Me cansé de escuchar a hombres que se escapan a jugar al fútbol y es su único encuentro con su esencia masculina. Mujeres controladoras, que revisan el celular, manipuladoras, insensibles y donde los hombres se someten a esa dinámica. Chistes sobre la “bruja”, tipos pollerudos, machitos fuera de la casa, porque dentro de la casa quien manda es la mujer. Las mujeres “haciéndose” de las fuertes e independientes, pero siempre en la búsqueda de esa persona que les acompañe y proteja.

Hombres machistas que, porque traen la plata a la casa, creen que tiene todo el derecho de hacer lo que se les plazca. Mujeres y hombres violentos no solo físicamente sino emocionalmente. Recuerdo que tenía una pareja que era celoso, por más explicaciones que le daba y aun alejándome de mi círculo de amistades, nunca estaba contento.  No es cuestión de echar la culpa o juzgar la vida ajena, y quedarse en “pobre de mí”, a través de vivir ese tipo de relación, comencé a hacerme caso. A respetarme y confiar en mí. Fue uno de los primeros retos que me puso la vida en cuestiones del amor, una de las decisiones más dolorosas, ya que esa persona también tenía un montón de cosas positivas que me encantaba compartir. No es lo que hacen con nosotros sino lo que hacemos nosotros con eso que paso. El tiempo no cura todo. Si no es lo que hago en ese tiempo. Muchas personas quedan en ese lugar de víctima “pobre de mí”, “yo que lo di todo de mí y me pagan así”, esa forma de pensar refuerza en nuestra mente la idea de víctima. Como les conté de esa relación que viví, me pregunté, ¿qué puedo aprender de esta relación? ¿qué me mostró de mí esta persona? puse el foco en mí, y me di cuenta que debí poner límites, elegirme y por más dolor que sentía, terminar esa relación que no me llevaba al tipo de vínculo que quería tener. Es en lo único que tenemos poder y control, en nosotros mismos, no en los demás. Especialmente, las mujeres creemos “que le vamos a salvar” a esa persona y seguimos enganchadas en esas relaciones difíciles.

Recién ahora se habla en las escuelas y colegios, – o deberían hacerlo-, de relaciones violentas. Tanto hombre y mujeres somos víctimas del resultado de una enseñanza obsoleta de relacionarnos. Una forma que nos lastima, nos hace dependientes de otros, matándonos y apagándonos lentamente. Y duele tanto, que preferimos seguir como estamos, antes que hacer algo por el bien de la pareja.

Los hombres en este sentido, la tiene “más difícil”, por decirlo de alguna manera. A ellos ni siquiera se les permite conectar con sus emociones, poder expresarlas, se criaron con un modelo de tener que ser los fuertes. Y así, vamos enseñándole, indirectamente a nuestros hijos e hijas a comportarse de esa manera. Ya les dije, que las habilidades se aprenden, ¿cómo? Viendo cómo se comportan las personas adultas que nos rodean. ¿Cómo los hijos e hijas van a ser personas emocionalmente responsables, si ven que papá y mamá resuelven las cosas a los golpes o a los gritos? ¿cómo pueden crecer seguros de que los adultos los van a cuidar, si no pueden cuidarse a sí mismos? ¿Cómo las niñas se van a defender y saber poner límites si vieron que su mamá no lo hizo? Queremos que nuestros hijos sean felices, libres, responsables, etc, ¿nosotros lo somos con nosotros mismos? ¿qué le estás mostrando o enseñando a tus hijos?

Yo sé que suena doloroso y fuerte lo que digo, por eso insisto en compartir y hablar de estos temas. Son temas muy sensibles, donde aprendimos a ser y vivir para los demás, sin validar lo que es bueno para nosotros. No es una crítica, sino que pongo en palabras problemáticas actuales, que tienen una raíz más profunda. ¿Se entiende lo que les quiero trasmitir? Ya tenemos bastante con nuestra propia autocrítica y no quiero sumar más estrés y dolor a tu vida, sino de contarles que hay otra manera de vivir.

Una de las cosas que me gusta de mi trabajo en la escuela, es que los chicos y chicas, pueden ver o escuchar que otras personas viven de manera diferente, que la violencia no es algo normal.

Sanar nuestra necesidad de afecto y ser aceptados, saber que internamente contamos con todo lo necesario para compartirnos con los demás sin necesidad de poseerlos y apropiarnos de su individualidad y libertad, es algo que se puede aprender con el tiempo. Tenemos que re cablear nuestras cabezas, esas creencias y hábitos, eso que lo hacemos de manera automática y que viene de lo que vimos o escuchamos desde chicos con los adultos que vivimos.

Si somos personas seguras de nuestro valor, no necesitaremos que otros nos validen y sabremos cuando es hora de poner límites.

Te recomiendo que escuches en spotify el audio libro “mujeres que aman demasiado” o la serie “mujeres que no fueron tapa”. Es válidos para hombres y mujeres. Siento que nos debemos el aprender juntos. Ambos sexos, debemos aprender a equilibrar nuestras energías. Siento que los adultos, tenemos la posibilidad de hacer esa transformación, de hecho, puedo observar que muchas personas lo estamos haciendo, construyendo esa sociedad que todos queremos ver reflejada afuera, pero que depende de lo que cada uno haga de manera individual.

No quiero dejar de lado a la comunidad LGTBQ+, que, así como el resto de las personas tiene los mismos inconvenientes a la hora de relacionarse o amar a alguien, sumado al propio descubrimiento y construcción de su forma de amar.

Como les digo a mis alumnos, podes estar de acuerdo o no, pero estas personas están en nuestra sociedad y merecen el respeto por sus decisiones o individualidades. En esencia somos todos personas que buscamos amor, aceptación y reconocimiento. Esto debería ser la base de una sociedad evolucionada, no deberíamos estar ni siquiera cuestionado estas cosas básicas, pero siento que nuestra sociedad está en plena transformación. Hay mucho que resolver, hay mucho por sanar y entender y eso depende de los tiempos de cada persona.

Les comparto una frase del libro “El amor real huele a tostadas” de Patricia Faur, una Psicóloga Argentina. Te super recomiendo que la sigas en Instagram @patofaur, se dedica al abordaje de dependencias emocionales y los apegos patológicos.

“El amor es ahora y es acto, no está hecho de promesas ni de buenas intenciones. Se construye con tiempo, a fuego lento. Los amores más pasionales, los más intensos, son arrebatados, y todo ocurre demasiado rápido: la ilusión y la desilusión también” (pág 105)

“Sanemos desde el amor y no desde el rencor y odio”. Que lo vivido sirva de aprendizaje y no como una mochila que debemos cargar de por vida.

Comprender es otra de las llaves maestras para salir de lugares tóxicos y atravesar la sensación de vacío. La ignorancia nos somete a la repetición, a la confusión y a la culpa. “El amor real huele a tostadas”. (Patricia Faur pág 137).

Paula Vera: Docente-coach: Instagram:@sentir_ok